domingo, 30 de agosto de 2015

LA ETERNA DISCURSIÓN…

LA ETERNA DISCURSIÓN…

Este año, como otras veces, en un grupo de mis amistades empezó a debatir sobre el panorama político y la educación. ¿Cuál tiene la culpa de qué haya bajado la calidad en la educación? ¿Qué existan tantos conflictos en las escuelas y que haya un profesorado desmotivado?
Unos ponían el acento en los padres, que relegaban la responsabilidad a los profesores en la educación de sus hijos. Claro que son responsables, pero en su hogar también deben de estar pendientes del cumplimiento tareas, de enseñarles la buena educación y los valores sociales. Los profesores sólo deberían ser meras herramientas para transmitirles determinados saberes y estimular el aprendizaje.
Hay que piensa que esa realidad se tuerce porque el gobierno no apoya la buena enseñanza, recortando sueldo de los profesionales de educación, como otros recursos necesarios por esa tarea. Una realidad innegable, que hay escuelas colapsadas y personal sobrecargado.
Para mí este es como la serpiente que se muerde la cola. Las dos partes tienen su parte de razón. En lo que discrepo es culpar de todo al sistema. Si se acepta esta premisa, que todo (TODO) es culpa del sistema, es decir que la gente no hemos avanzado en nuestro sistema critico. En este aspecto no hemos evolucionado. Para mi cada uno es responsable de sus actos, por mucho que la prensa, el sistema político manipula.
Cada cuál es responsable de sus acciones. La educación de nuestros hijos en gran parte nos compite a nosotros. Uno no debe de confiarla al 100% a la escuela, a que el sistema lo haga por ellos.
Y es responsabilidad de los profesores actuar con profesionalidad, ya se sabe que cuando no hay oro no puede algo relucir. Pero hay actitudes muy pasotas, y lo pagan quién no debe. La culpa es del sistema que estresa al profesorado. Y puede que haya buenos educadores y el elevado trabajo les asfixie y queme. También hay personas con autentica vocación que dan lo mejor de sí mismos, porqué los sienten. Los niños no tienen la culpa de qué las cosas no vayan bien.
Y si el sistema, tiene la culpa por ir cambiando también el sistema de educación. No dan margen por saber si funciona o no, desorientando a los actores implicados. Terminando siendo una cadena, que afecta a la educación de los niños.
Los valores han cambiado, ya no son los mismos de antaño. La cultura del esfuerzo se ha perdido. Un crio sabe que si berrea, se le comprara lo que pide. Antes sabias que si querías algo debías de currártelo. Uno aprendía que nadie te regala nada.
Lo que se ha perdido es el saber ahorrar. Yo en mi niñez conocí muy bien esta cultura. Me compraban lo justo y necesario. Las chuches no sabía que eran, por ejemplo. Más tarde, por rebeldía, me he volví caprichosa. Mis antepasados, sabían que era pasar hambre, el esfuerzo que les supuso tener lo que actualmente tienen.
La gente se lanzó a pedir créditos a los bancos, se hipotecaban por una vivienda. Claro que los bancos se lucraron, mintieron… etc. Pero decir que todas las personas fueron estafadas, víctimas del sistema… es extremista. ¿A caso no era obvio que todo se deja se tiene que devolver?
Las cosas en la sociedad nunca son regaladas, sea cual sea el sistema político que impere. Si miras la historia te lo demuestra. No hay ningún sistema perfecto. Los valores han cambiado.
Antes, si no había dinero para un viaje te quedabas a la esquina de tu casa (a pasar un día en la playa, al campo…). O te quedabas sin vacaciones. Lo importante, era tener comida para los tuyos. La felicidad se basaba en algo sencillo, en estar vivo. No en irte al otro lado del charco.
El centro de corazón de este compleja tela de responsabilidades, hay personas. Hay que mejorar cosas, retomar valores perdidos, aprender de los errores y empezar a cambiar nuestros propios actos. No esperar que sean los otros quién lo hagan. Somos nosotros mismos los propulsores de nuestra vida y responsables de las vidas que están a nuestro cargo. No sirve de nada culpar a los otros.

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