jueves, 25 de septiembre de 2014

QUE TRISTE QUE NO EXISTA DIVERSIDAD DE PENSAMIENTO EN EL GOBIERNO ESPAÑOL

Más allá del proceso independentista de Cataluña, es triste que los dos grandes partidos españolistas, PP y PSOE, aunen sus fuerzas en muchos de los grandes temas del país (caso modificación constitución por exigencias europeístas en leyes laborales y ante la abdicación del rey Juan Carlos, entre otros). Claro, también unen sus fuerzas para impedir que Cataluña realize el referendum del 9 de Noviembre. 
El problema no es que piensen que la consulta no sea democrática, o que los catalanes son unos separatistas. Hay libertad de pensamiento. Si es alarmante que los dos partidos mayoritarios de España piensen igual. Las fronteras de partido se han fundido, ya no existen las fronteras ideológicas.
Dos partidos, con pensamientos unitario y no generan alternativas de actuación. Claro la unión potencia la fuerza de las acciones, pero se pierde la riqueza de la diversidad, o pluraridad de pensamientos. Y coincidir en algo no es sinónimo de qué se tenga la razón.
Representa que estamos en una democrácia, y como tal todo debería ser debatible de una forma pacífica y libre. Si defienden su postura del no, que lo hagan con constructos positivos (motivos para que los catalanes quieran seguir siendo españoles) y no sigan cembrando miedo en la población de Cataluña. 
No se escucha al pueblo, ni PP ni PSOE. Ya ocurrió cuando el rey abdico. La gente pedia referendum y se corrió para que Felipe se coronara como nuevo monarca, ignorando las peticiones populares. La democrácia es de chiste, sólo se recurre a ella cuando se necesitan votos para ocupar la presidencia. 
Y PP y PSOE podrían juntarse a las próximas elecciones, PPSOE. Los dos temen otros modos de hacer politica, o el pensamiento divergente (que este a fin de cuentas hace evolucionar la sociedad y genera el pensamiento critico). Esto me lleva a pensar que todo es muy preocupante: ¿Les preocupa realmente la gente de la calle?
 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

SER O NO SER, SIEMPRE ES LA CUESTIÓN

Ser o no ser, siempre es la cuestión. ¿Eres lesbiana o no? ¿Bisexual? ¿Heterosexual curiosa? ¿Importa la respuesta, en realidad? Quizás, sería mejor preguntar: ¿Qué buscas? 
La orientación sexual también define parte de nuestra identidad personal, pero no es la única. Nos movemos por los caminos de la vida por nuestras motivaciones, intereses, preferéncias personales... Leemos las experiencias a traves de nuestras creencias y formas de percibir el mundo. La educación recibida es un filtro que interfiere en nuestras apreciaciones. Catalogamos a las personas, hechos, en función de todo ello. 
La maldita mania de catalogarlo todo y de generar teorías sobre ello, sobre las distintas opciones.
Los heterosexuales recelosos no comprenden la existencia de la homosexualidad y la bisexualidad, muchas veces etiquetado de amoral, antinatural, o incluso de vicioso. Los homosexuales miran con desconfianza a los bisexuales. 
¿Las cosas pueden ser tan simples: blanco o negro? La bisexualidad, puede ser un ejemplo de ello. La perfección del ser humano, en el sentido de qué atraerte los dos sexos puede ser sinónimo de plenitud. La evolución natural hasta la rotura de prejuicios y obrirse a un horizonte infinito de posibilidades. No limitarse en una única opción sexual. 
Algunos los temen, porqué los equivalan a las personas viciosas, capaces de estar al mismo tiempo con hombres y mujeres. Confunden ser bisexual con ser infiel. Quieren certesas de posesión. Quizás les horroriza imaginárse a su pareja con otra persona del otro sexo. Pero no hay que equiparar bisexualidad con infedelidad. Todo el mundo puede llegar a ser infiel a su pareja, con independencia de su orientación sexual. Eso es cuestión de lealtades, elecciones individuales...
Ser o no ser lesbiana, gay, bisexual o heterosexual... no importa en realidad. Lo siempre debe de prevalecer es ser persona, con sentimientos, defectos y virtudes, con enciertos y desenciertos. Abrise al mundo y tener siempre claro lo que uno quiere, no engañarse y no jugar con los sentimientos agenos.


domingo, 14 de septiembre de 2014

PENSAR QUE NO Y DECIR QUE SÍ,..

Esa frase es un estribillo de una canción de Vega, La Verdad. Cuando la senti, pense: a mi me pasa. ¿Cuantas veces he terminando diciéndo que sí, cuando en mi interior hubiera dicho que no? ¿Por qué a veces uno se traiciona, miente o no se escucha?
Yo a veces por miedo de quedarme sola, por esperar algo a cambio, por creer que es lo correcto, por no parecer antisocial, creer que forma parte de tus infinitas obligaciones... 
Por actuar en contra de tu corazón alguna vez, no pasa nada. El problema sería que la mayoría de ocasiones lo sientas. Cada vez más, te estas alejando de tu autentico yo. Una vez, que eres capaz de rechazar propuestas y ser mas uno mismo de bien seguro te sentiras más lleno. 
Aún así, a veces pensar que no y decir que sí, es una forma de mentirse a uno mismo. Cuando inicias el contacto con una chica, toda ilusionada pero notas algo que no funciona (o no te gusta de la otra). Le vas diciendo que sí, cuando en el fondo sabes que no, que te sientes incomoda. ¿Y porqué sigues, entonces hablando con esa persona?
Buena pregunta. Por no querer prejuzgar, porque temes proyectar en ella todos tus miedos, o porque a ti te pasa lo mismo (que la otra persona te defraude). O estas tan cansada de qué la vida no ponga en el camino a una deesa, que ignoras las voces interiores.
Piensas que mintiéndote superas los temores, aunque quizás tu voz interior es más sabia que tus anhelos (que sólo son unas efimeras ilusiones).
A veces, lo haces porqué te sientes compremetida con la persona que te propone hacer algo. Las típicas reuniones familiares de cada año, con los xistes de siempre, o las riñas prehistóricas.
No se si os ha pasado, pero yo sigo pensando que no y diciendo que sí.
 

FIRA DE TEATRO DE TÁRREGA 2014

La fira de teatro de Tárrega es ya un referente en el territorio y que esta muy promocionada. Espectaculos programados y otros fuera de programación. Clones, malabaristas, musicos ambulantes, cómicos... Uno no se puede avorrecer paseando por las calles.
Este año sólo he ido un momento por la mañana (sólo he visto final obra la Guillotina, una alegoría de cortar con los problemas para borrarlos, aunque la mejor forma de conseguirlo es aceptándolos y digerirlos), el que siempre esta que hace musica con sonidos mediante su voz y por la tarde. Debo decir, que me encanta cerrar la fira. Hay que les gusta ir a la inaguración y hacen un maraton de fira, hasta que llegan el domingo cansados. O los que son fieles hasta el final.
Yo soy de las que gusta ir una o dos veces, vivirlo con intesidad. Me encanta ir en momentos que hay poca gente. En horas de máxima audiencia, puedes convertirte en una sardina enlatada. A parte, pocos espectaculos puedes ver bien, al no ser que vayas a un programado con una hora antelación. La gente se pelea por un buen sitio a veces.
Y si me gusta cerrar la fira, aunque puede ser deprimente. Las calles que antermano estaban llenas de vida, van desfalleciendo hasta caer en un rictus amargo de silencio. Los suelos lucen sucios, las papeleras llenas de vasos vacios, latas de cervesas o refrescos..., cómo únicos testimonios del paso de la gente. En cierta forma, es como la vida misma: el tiempo corre, todo sigue su curso. Aún así, la fira del teatro regresará el año siguiente (repitiendo propuestas, con nuevas creaciones...) y la gente la seguirá esperando con la ilusión de un infante/s. Por desgrácia, hay momentos o oportunidades que se tienen que vivir cuando suceden, porqué no se repetirán jamás. Todo aquello que no te has atrevido a decir por timidez.
Mi día de fira, lo he terminado entrando a la terrasita de un restaurante-club muy famoso de la ciudad, apesar de la tormenta que se vecinaba. Me a atraído al ver que elaboraban creps y la música, estilo blus o caveretera. Mientras esperaba, ha empezado a llover a cantaros. Era fácil imaginarse una pelicula clásica, de caberet, dónde la protagonista entra a la sala de fiestas y conoce a su princípe azul (o princesa). No ha sido así, era una de las pocas personas que estaba sola, en medio de una muchedumbre comiendo que no les asustaba la tormenta. No importaba nada mas que el momento, el sonido de las voces de personas hablando, ruido de las gotas de la lluvia, relampagos... Hasta que la música ceso, aumentando la sensación de estar atrapada en medio de un diluvio. Por suerte, la tormenta me ha dejado ver algunos espectaculos (el inagural y Mesa para dos).